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Crítica: "El hombre del saco", por Jesús Caro

Lo primero de todo, pido perdón a mi compañero Paco España por este intrusismo laboral. El, de manera excelente, suele firmar las críticas sobre películas españolas pero, por azares del destino, en este caso, un servidor también ha redactado unas líneas sobre este título nacional de estreno en cartelera. La cinta que me ocupa, El hombre del saco, se inspira en un suceso real, el cual se ha convertido en un mito que ha trascendido durante generaciones. En 1910, en un pueblo llamado Gádor, provincia de Almería, Francisco Ortega 'El Moruno', un hombre enfermo de tuberculosis, acudió junto a su familia, aunque para esa leyenda basada en el terrible relato de origen la autoría del hombre del saco sólo se le atribuye a una persona, a un 'curandero', una visita cursada por indicación de otra vecina 'sanadora'. La receta para su cura era realizar un rito mortal con un niño (del cual no entro a dar detalles escabrosos).


El modo de obrar de los asesinos era llevarse a su víctima en un saco, el cual servía también de mordaza. Este trágico suceso sirve de origen a múltiples historias de ficción, creándose una mitología alrededor de una figura que se dedica a llevarse en un saco a los niños que se portan mal. Sirviéndose de esa mitología, el director Ángel Gómez Hernández firma El hombre del saco alejándose del género de terror, aunque sí tiene varias secuencias para asustar e imprimir tensión al relato, apostando por un film familiar, un largometraje de aventuras juvenil marcado por la fantasía con toques oscuros.


Con una clara influencia de los films ochenteros en los que un grupo de niños/jóvenes se enfrentaban a las fuerzas del mal, contiene una excesiva cantidad de clichés propios de dicha época cinematográfica, a lo que hay que sumar una serie de toques/intentos humorísticos que rompen, en varias ocasiones, el tono general. A esto se suma alguna que otra situación más esperpéntica de lo esperado y un mensaje dramático sobreexplicado: la influencia de los padres y el paso de traumas y cargas de padres a hijos. Los puntos a destacar son la excelente actuación de Javier Botet, el maquillaje, algún segmento de 'miedo' resuelto correctamente, y la contribución actoral de Manolo Solo, Macarena Gómez y Luna Fulgencio. Pese a todo, El hombre del saco termina dejando una sensación de desaprovechamiento de una historia que podía haber aportado mucho más especialmente con un guión mejorable.